
No quisiera comenzar este pregón sin transmitir, tanto al alcalde, como a la corporación municipal y a todos los albuñolenses, mi más sincera gratitud y el inmenso honor que para mi supone la oportunidad que me brindáis de ser pregonera de vuestras fiestas grandes. Y lo agradezco, desde lo más profundo de mi corazón, porque profeso a esta tierra un sentimiento muy especial.
Muchas son las razones por las que tengo a Albuñol muy presente en mi vida, entre ellas, la cercanía con mi querida Adra, mi ciudad natal, que tantas similitudes comparte con este pueblo hermano. Sin duda, el carácter de hombres y mujeres curtidas por el trabajo, valientes y luchadores que supieron hacer frente a las vicisitudes con esperanzara mirar al futuro.
Por eso quiero que las primeras palabras de este pregón sirvan para rendir homenaje a aquella generación que hace 39 años sacaron fuerzas, en mitad de la desolación, para devolver a esos dos pueblos todo su esplendor tras esa riada que tanto nos arrebató y tanto nos aportó con el paso de los años.
Una herida que, aún presente en el día a día de abderitanos y albuñolenses, fuera de doler dejó grandes dosis de determinación y confianza a una sociedad emprendedora que es hoy símbolo de la constancia y el progreso de estas tierras.
Pero los lazos de unión de Adra y Albuñol van más allá, porque hoy muchos abderitanos se sienten 'hermanos de sangre' de un pueblo con el que sobrepasamos las fronteras y la distancia, compartiendo cultura, tradiciones y arraigos de aquellos que, en su devenir de la vida, decidieron instalarse en Adra. Algunos, tan cercanos a mí como mi familia: mi marido y sus padres.
Ellos son los que me ensañaron a valorar sus orígenes y a reconocerme en los rincones de esta puerta de entrada a la Alpujarra granadina. Apreciar que Albuñol es tierra al abrazo de la Sierra de la Contraviesa, de agrestes paisajes que imprime carácter a sus vinos, que alberga bodegas familiares donde parar el tiempo. Mezcla de culturas que aún conservan la ancestral tradición de elaborar esos cardos de aroma a Mar Mediterráneo y que tanta fama han dado a esta bendita tierra.
Se dice que la familia siempre es la que proporciona unos valores y recuerdos que perduran para el resto de la vida. Quizás, por ello, me siguen rememorando tardes de domingo en Albuñol junto a primos, tíos y amigos. Esa constante mirada a la Sierra del gato y cuantas veces en mi mente la misma frase "nubes en la Sierra del Gato, agua en el plato" y si no a San Patricio habría que recurrir para que llegara esa agua tan preciada para nuestras tierras y cosechas.
Y ése reconocimiento a este pueblo que ha sabido unir su historia a sus ansias de progreso y modernidad logrando con ello no perder ni un ápice de sus tradiciones, de sus orígenes romanos. De lo que fuisteis y lo que sois.
Albuñol, capital del gran Séjel nazarí, cabeza de partido durante siglos, lugar de lagares y cuna de Natalio Rivas. Sin duda, bulevar de la Alpujarra, como bien lo definiera Alarcón, que a pesar de los años sigue manteniendo intacta su esencia presente en el yacimiento neolítico de la Cueva de los Murciélagos.
Pero la historia no deja de palparse sólo en ello. Es cosa de perderse por la calle Real-, subir por el barrio de San Marcos a lo alto del pueblo y ver su entramado árabe de callejuelas y casas blancas encaladas que fueron testigo y protagonistas de los acontecimientos que fraguaron el Albuñol morisco y andalusí hasta el de nuestros días.
¡Que más! puede decir esta humilde abderitana que comparte con vosotros el sonido de las olas, las bandurrias y los trovos improvisados del mes de agosto. Que ha tenido la suerte de disfrutar de la hospitalidad de este pueblo y de sus gentes.
Gente llena de buenos sentimientos y optimista ante la vida que arrima el hombro cuando tiene que hacerlo, con esfuerzo y determinación. Gente humilde y trabajadora de carácter sencillo y afable que vive de sus campos y que usa sus manos como herramientas para construir en el presente el futuro que merece Albuñol.
Y aquí, se hace inevitable para mí no ensalzar hoy la figura de vuestro hijo predilecto, el político, abogado y ávido escritor, Natalio Rivas, que supo adelantarse a los tiempos y proyectar el futuro de mi ciudad cien años atrás. Lo hizo creyendo, por encima de todo, en las posibilidades de Adra al impulsar, siendo Subsecretario de Instrucción Pública con el Gobierno de Canalejas, la construcción de nuestro puerto pesquero. Un proyecto de vital importancia que revolucionó Adra y que la colocó en la senda del progreso y del desarrollo económico.
Una gratitud que, tal como cuentan los libros de historia, ya mostraron nuestros antecesores cuando recibieron al ilustre Natalio Rivas en el año 1911 para inaugurar la Carrera de Natalio Rivas. Calle principal de la ciudad, arteria comercial eje vertebrador. Una calle que los abderitanos transitamos casi a diario y que refleja el eterno agradecimiento que sentimos hacia este albuñolense y hacia Albuñol.
Una Carrera que se extiende más allá para reflejar el abrazo de amistad y hermandad de dos sociedades que hechas así mismas han sabido compartir historia y cultura. Que exaltaron los valores alpujarreños y el legado de civilizaciones de estos pueblos hermanos que olvidaron la frontera de Granada y Almería. Unas sociedades orgullosas de lo que han sido, son y serán.
Un pueblo que me van a permitir que les diga tiene la suerte de contar con un alcalde, mi querido amigo Juan María Rivas. Un apasionado municipalista, comprometido con Albuñol al que respeta y quiere con tanto orgullo que es difícil que deje de hablar de él o que no deje un segundo de pensar en cómo solucionar los problemas que le acechan o mejorar más esta perla de La Contraviesa que muchos convirtieron en su lugar de remanso.
Y en esa lucha me encontrará siempre Albuñol dentro de mis responsabilidades como Delegada del Gobierno en Andalucía. Así como en mi deber de seguir aportando a esta ciudad, provincia y Comunidad la seguridad, infraestructuras y el bienestar que dependen del Gobierno de España.
De Almería, de Sevilla, de Granada, de Albuñol, de Adra, de los 771 municipios andaluces me llevó ese espíritu tan nuestro del sur de no decaer en el intento. De enfrentarse a las dificultades frente a frente y con la fuerza que estos momentos arduos precisan para volver a situar a España en la senda del empleo y crecimiento económico.
Pero, sois vosotros, los albuñolenses, los grandes embajadores de esta tierra y (os que tenéis la obligación de conservar ese carácter emprendedor que os elogia y os garantizara el provenir. Y sé que lo haréis porque sois los albuñolenses los esquejes más fértiles de esta tierra.
Termino, diciendo que me siento enormemente afortunada de haber tenido la suerte de compartir a lo largo de la vida muchos buenos momentos con vosotros: albuñolenses. Esta noche, sin duda se suma a esa larga lista de buenos recuerdos que me atan a Albuñol, una lista que seguro que se alargará con el paso de los años.
Esta noche es el punto de partida de vuestra feria del Ganado. Una feria que conserva sus aires rústicos con la tradición de la compra-venta de ganado desde hace siglos y que pone broche final de oro a todas las ferias que se realizan en esta comarca.
Esta feria conmemora la finalización de las cosechas, esta es una feria que anima a su gente a disfrutar de las verbenas y del ambiente festivo que se respira estos días en las calles de Albuñol.
Son días en los que sale a relucir el espíritu de la buena gente de Albuñol. Días para disfrutar y para transformar los problemas que a todos nos afectan, en manantial de posibilidades para esta tierra a la que veo con ganas de avanzar y de progresar hacia un futuro mejor manteniendo intactas sus raíces y sus costumbres que tanto la caracterizan y que hacen de Albuñol una tierra entrañable asomada al mar Mediterráneo y recostada sobre las últimas estribaciones de la hermosa Sierra Nevada.
Amigos míos, no me queda más que invitar a todos los presentes y a todos los oriundos de esta hermosa tierra a que vengan y disfruten de unos magníficos días de celebración con sus paisanos brindando por el futuro prometedor que tiene este bello rincón de Granada.
¡Viva Albuñol y su gente!
¡Felices Fiestas!